U-turn English Language Coaching

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¿BILINGUE? YES, I AM!

ENGLISH LANGUAGE COACHING

PARA HISPANOABLANTES


 

Cada idioma es un modo distinto de ver la vida.

Federico Fellini

En el idioma está el árbol genealógico de una nación.

Samuel Jonson

Saber otro idioma es como poseer una segunda alma.

Carlomagno

 

 PREFACIO

 

No creo que a estas alturas haga falta malgastar tiempo ni papel en describir las bondades y ventajas del inglés en el mundo actual. Baste con decir que hasta los chinos y los países emergentes están enfrascados en su conocimiento y dominio porque saben que para dar el gran salto socio-económico que necesitan en este siglo va a hacer falta inglés, mucho inglés, todo en inglés. Las más poderosas potencias no angloparlantes (Francia, Holanda, Dinamarca, Rusia, China, Japón) o las compañías más importantes del planeta hace mucho tiempo se dieron cuenta de la necesidad de hablar inglés. En algunos casos lo han fomentado desde la cuna, reforzando los programas educativos de la primaria y la secundaria y proponiendo temarios completamente bilingües en el bachillerato y la universidad y en otros gastando verdaderas millonadas en formación para sus empleados y funcionarios. Alemania, Suiza, Suecia, Dinamarca, Holanda, Francia y Japón son solo algunos ejemplos cuya población habla inglés y se mueve por el mundo (por ocio o por trabajo) comunicándose en este idioma.

Entonces: ¿Qué pasa en España donde aún el inglés parece cosa de pocos y tarea pendiente de millones? ¿Porque la gente casi no avanza en su empeño por lograr un mejor inglés? ¿Es lógico estudiar inglés durante diez años para un día descubrir que no puedes sostener la más simple conversación sin quedarte en blanco, ruborizarte al hablar o ganar un dolor de cabeza colosal? La respuesta es bastante simple y se responde en tres puntos:

  1. Aún no hay una consciencia real de la importancia del inglés. Aunque parezca que sí, en realidad España realmente ha “despertado” al mercado internacional hace poco más de dos décadas. El inglés aún se estudia en el aula, solamente en el aula, olvidando que hay que “empaparse” de inglés para aprenderlo y que -si no hay posibilidades de viajar a un país angloparlante- hay que buscarse la vida aquí por todos los medios posibles.
  2. No existe un sistema verdaderamente integrador de enseñanza (basado en programas realmente efectivos y realistas, como la vida misma. Yo mismo me he sorprendido al hablar con clientes  (incluso responsables de recursos humanos o de departamentos de formación de grandes empresas) que piden un tipo de training lingüístico desfasado y caduco. Los colegios bilingües aún son pocos y no todos llevan la enseñanza 50% - 50% en inglés - español.
  3. Con el marketing se vende mucho humo en las calles, la radio, la TV y las revistas. Como mismo sucede con el adelgazamiento o la caída del cabello, se prometen fórmulas milagrosas, a cual más increíble. Muchas de estas fórmulas están basadas en un virtual “corta y pega” que viene de métodos de enseñanza antiguos o  sencillamente poco efectivos, pero que son fáciles de medir en cuanto a progreso del estudiante: sabes gramática, lees bien o escribes un párrafo soso sobre temas que no te interesan, pero en inglés. Es más difícil medir y responder ante el estudiante si se nota que no hay progreso comunicativo en las habilidades más importantes: audición, expresión oral y pronunciación, por ejemplo. Habilidades que son realmente básicas en un proceso comunicativo. Para más INRI, gran parte del profesorado de inglés actual no hace un acompañamiento real del alumno. O sea, no se tiene en cuenta que el inglés es un idioma completamente ajeno a la realidad lingüística del español y que necesita una tutela constante y generosa por parte de profesores completamente entregados a alumnos agradecidos. No se puede “chocar” con el teacher solo unas horas a la semana; el teacher debe ser tu roca y tu pilar para aprender.

Lo que sí está claro es que así no aprendieron inglés los alemanes después de la segunda guerra mundial ni tampoco los japoneses en los años sesenta cuando ya avizoraban su despegue económico de las tres décadas siguientes. Tampoco es lo que están haciendo China, Brasil o India (aún sin tener los recursos del primer mundo de los que España goza) para lograr una clase trabajadora que use este idioma tan importante para competir en el actual mundo globalizado. Todas estas personas que aprendieron inglés (y lo trasmitieron a nuevas generaciones) tienen en común que siguieron un proceso de inmersión lingüística en sus propios países. No viajaron al Reino Unido ni a Estados Unidos para lograrlo. Easyjet y Ryanair no existán entonces. Tuvieron profesores o coach de idiomas en sus colegios, en sus casas, en sus fábricas y sus despachos. Fueron bien guiados. Se esforzaron. Y lo lograron mediante un enfoque eminentemente comunicativo y una relación de tutela para vencer las barreras del idioma inglés en tiempo record porque en muchos casos en ello les iba la vida y la economía. Ahora le toca a España.

Precisamente por esto último, yo me considero coach de idiomas. Más que profesor, siguiendo un libro y impartiendo clases a alguien dos o tres horas por semana, prefiero sentirme coach (consejero, entrenador, preparador). Me gusta abrir mi correo y mi móvil a mis alumnos en complicaciones y con dudas y quiero expandir lento pero seguro el criterio pedagógico del coaching de idiomas como forma de dar respuesta y compañía (24 horas por siete días si fuese necesario) al estudiante español de inglés.

Dejándome llevar por mi espíritu literario, me permito una comparación para ilustrarte. Existe un movimiento socio-político-cultural que se va extendiendo poco a poco, pero con fuerza en el mundo anglosajón y que ya se asoma tibiamente a otras realidades geográficas. A sus seguidores se les llama changemakers (los que hacen/crean el cambio) y se caracterizan por buscar el cambio en viejas estructuras sociales, económicas, ambientales, políticas que -aunque se reconocen caducas y lentas- aún perviven por el mero hecho de una inercia continuista y monótona que las beneficia sobre todo a ellas. Estas estructuras pueden ser empresas, formas de producción de energía, campañas de marketing más humano o la enseñanza de idiomas. Yo -desde mi humilde posición- también quiero cambiar ciertas cosas con respecto a la enseñanza del inglés porque no me hice bilingüe de esta forma que veo en España y no creo realmente que lo llegues a ser tú de seguir así. Te lo digo con el corazón en la mano, desde el dolor que me supone tener cientos de estudiantes, clientes, amigos o familiares mal conducidos a través de un inglés en plan bola de nieve (que cada día crece más y más ante sus ojos): inabarcable, incomprensible, imposible. Esto no tiene que ser así, quítale el prefijo im- a las palabras anteriores y pon tus ojos en el horizonte de un inglés abarcable, comprensible y posible. Yo doy fe de ello. Para eso he escrito este libro, para trasmitirte en palabras y hechos esa fe y esa certeza.

Por otra parte, ahora desde un punto de vista más profesional y pedagógico, en España se siguen muchos programas de inglés, pero pocos, muy pocos, tienen una idea concreta y actualizada del concepto del Knowledge Management (Gestión del Conocimiento). Definitivamente, no hace falta volver a inventar la rueda. Basta con aplicar criterios ya conocidos. La enseñanza del inglés hace mucho tiempo que ha cambiado en varios países del mundo, para bien y con excelentes resultados. El conocimiento del inglés hace mucho rato que se adquiere mayoritariamente de una forma muy concreta: comunicándose a través del speaking y el listening. Luego,  a través de las miles de opciones posibles entre las que están las nuevas tecnologías y la globalización, se te proporciona una base teórica y práctica para que en poco tiempo puedas estar usando el inglés. Esto continúa sucediendo en el mundo, ahora mismo, mientras me lees. Así que -en muchos casos- te tocará a ti (y no a tu profesor de inglés) pedir una reestructuración lógica y orgánica de lo que se te da en clases. Por eso este es un libro completamente segmentado y basado en el know-how de cada cosa: audición, pronunciación, lectura, vocabulario, etc. Puedes empezar a leerlo por donde mejor te convenga o te interese. Son módulos de enseñanza y consejo. Están preparados para actuar como ejemplos cada vez que necesites comprender el correcto ABC de la gramática o la expresión oral. En los idiomas todo está relacionado, es cierto, pero cada parte de este libro te hablará de una habilidad o un concepto específico que seguramente te ayudará a beber más y mejor inglés cada día. Te lo prometo.

Este es un libro basado en mis experiencias y vivencias personales como bilingüe y también en casos prácticos de mis clientes y estudiantes que reflejan como -a través de pequeños esfuerzos diarios- puedes terminar empapándote completamente de inglés desde la tranquilidad de tu hogar, tu ciudad o tu país. Otros ya lo hicieron y tú no eres menos.

Este libro, en fin, está escrito por un hispano parlante como tú, devenido angloparlante por casos y cosas de la vida. En realidad, pretende ser una bocanada de alegría y optimismo para decirte con certeza que nada está perdido y que puedes empezar a lograrlo ahora mismo si quieres. Luchando, eso sí. Lo lograrás luchando con uñas y dientes para aplicar los conceptos que aquí se exponen, pero te aseguro que es una lucha agradable, rica y sustanciosa que va a tener un final feliz. Yo, a la manera de los entrenadores de fútbol, estaré ahí, a tu lado mientras lees, para ofrecerte uno de los dones más bellos que existe: el don de lenguas. ¡Animo, feliz viaje!

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